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Arte en la belleza



Para hacer belleza se necesita una técnica usada mil veces hasta lograr dominarla. Abombada la imaginación y abonada con sentimientos ininteligibles, los poetas flamean sus palabras hasta encontrar el verbo exacto; los pintores degradan hasta el límite los colores. A comienzos de la vida (las cuevas de Altamira), se apreciaba en el arte la pureza y la perfección. Hoy día, la contemplación más detallada es a una belleza que no se conforma con ser bella. El arte actual quiere ser social, político, usual. Etc. El pensamiento y la técnica exacta (estilo del artista) son su instrumento de arte desde el punto de vista creador. La belleza es bella cuando está cargada de emociones sinceras; de lo contrario, es pura imitación de lo real. La fantasía es el arte sagrado. La realidad imita a la fantasía: no existe el arte real es la realidad la que se vuelve fantástica con sus acciones incongruentes. El uso del arte es totalmente histórico: aunque actualmente se aparte de lo estético, sigue siendo bello. Su utilidad es el registro analítico de la evolución del ser humano, sus frustraciones y emociones. No hay belleza sin sufrimiento, lo bello recae en el sacrificio. Ningún artista puede reflejar belleza sin antes no haber pasado por lo feo, por esos intentos que después le dan (en algunos casos) una pena terrible, queriendo borrar esa etapa de su creación. El tiempo es el mejor crítico: revelar el arte y ocultar sus frustraciones es el motivo de su existencia. El esteta del siglo XIX Oscar Wilde decía “la aversión del realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en un espejo; la aversión del romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su rostro en su propio espejo” la realidad está empeñada en imitar a la fantasía, volviendo el arte cada vez más real. Los realvisceralistas decían que imitaban la realidad del todo, algo que no del todo es cierto: todo arte es fantástico. Hasta las autobiografías son ficciones una vez escritas o contadas; el lector u oyente no le consta lo sucedido, es decir, es irreal. El hombre tiene el talento (unos se instruyen más en esto) de mentir mejor que otros. La creación de cosas bellas consiste en cómo uno vive la vida. La importancia que se le dé a eso que no es visible para todos; entonces los creadores de cosas bellas vuelven visible lo oculto. ¿Dónde se busca la belleza en el arte? Ningún arte es inmóvil. El arte verdadero crea un discurso, un camino al lector (el verdadero lector es todo aquel que observa sin prejuicios una obra), un antes y un después de ver la obra. Es cierto que no toda obra recalca nuestros deseos insatisfechos y por eso unas nos gustan más que otras. La verdadera obra de arte devela imágenes que no suponíamos ver, algo que nunca imaginaríamos; aunque, después de cerrar los ojos, quede presente la imagen que nos ha hablado. El uso de la belleza está en sí misma.

 Caracas, 2008.

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Biografía

Jairo Prieto Macías (Ocumare del Tuy, Venezuela, 1987) es editor, poeta y narrador. Cursó estudios de Comunicación Social y Literatura. Participó en diversos encuentros literarios en distintas regiones de Venezuela. Como facilitador, ha impartido talleres de creación literaria en las modalidades de cuento y poesía. Ha publicado los poemarios Cuánto pesa un río ( 2006); Primicia de huesos ( 2012); Inmolaciones ( 2020), siendo traducida al portugués y al francés e incluida en antologías latinoamericanas. Además, ha incursionado en el ámbito audiovisual, realizando guiones cinematográficos para cortometrajes de ficción y documentales.

Ana

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¿Acaso te importa si desaparezco?

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