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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Sobre recomendar libros

           “recuerda que tras de cada libro hay un         ser humano que quiere decirte algo”         Cesar Pavese.    El mensaje de un libro es una puerta cerrada, uno decide abrirla: entrar o resistirse. Cada vez que se lee esa puerta va instituyéndose en tamaño, forma y sentido. Esa puerta a medida que es pensada, analizada y contextualizada va tomando sentido y nos expone en el mundo. Después de cada lectura uno puede amar u odiar al mundo; puede servirle al mundo o servirse de él. El libro es un objeto escrito por un sujeto que manifiesta su visión del mundo desde la trinchera que lo ve y cómo lo cree. No es la verdad lo que está escrito en esas páginas que una vez fueron blancas e inocentes, porque ya escritas, son balazos líricos con un serio propósito, al igual que este escrito. El libro por sí sólo no transforma, no hace nada, puede más bien deformarse en las lenguas malintencionadas que, valiéndos...

Biografía

Jairo Prieto Macías (Ocumare del Tuy, Venezuela, 1987) es editor, poeta y narrador. Cursó estudios de Comunicación Social y Literatura. Participó en diversos encuentros literarios en distintas regiones de Venezuela. Como facilitador, ha impartido talleres de creación literaria en las modalidades de cuento y poesía. Ha publicado los poemarios Cuánto pesa un río ( 2006); Primicia de huesos ( 2012); Inmolaciones ( 2020), siendo traducida al portugués y al francés e incluida en antologías latinoamericanas. Además, ha incursionado en el ámbito audiovisual, realizando guiones cinematográficos para cortometrajes de ficción y documentales.

La maldición de Malinche y el color carne

 En esta ciudad serpentea el río donde a diario se escurre un poco de nosotros. Un río que no le importa de dónde nace y a donde va. Un río que a veces se desborda y a todos nos hace correr, porque se nos olvida que esa mierda es nuestra. Un río que nos da asco pero que extrañamos. Esta ciudad puede ser otra, pero no queremos que sea otra, no queremos ser otros. La piel de esta ciudad huele a ron, mierda y panfleto. Su boca morbosa huele a nubes recién nacidas. Esta ciudad ama, maldice, pero no odia, el odio viene de otro lado. Esta ciudad decidió aceptar un nombre nuevo en 1567, decidió ser desquiciada para que sus sentimientos no se atrofiaran. Esta ciudad tolera a los que la desprecian a diario, y le ofrece sus montañas y buen clima. Los huesos de esta ciudad son melancolía viva. El mar y la montaña protegen a esta ciudad de los malos augurios. No hay quién pueda con esta ciudad. Esta ciudad sólo es entendida por ella misma. Esta ciudad está loca, y quien transita sus calles pie...