“recuerda que tras de cada libro hay un ser humano que quiere decirte algo” Cesar Pavese. El mensaje de un libro es una puerta cerrada: uno decide abrirla, entrar o resistirse. Cada vez que se lee, esa puerta va instituyéndose en tamaño, forma, sentido. Esa puerta, a medida que es pensada, analizada y contextualizada, va tomando sentido y nos expone ante el mundo. Después de cada lectura, uno puede amar u odiar al mundo, puede servirle al mundo o servirse de él. El libro es un objeto escrito por un sujeto que quiere participarte su visión del mundo desde la trinchera que lo ve y como lo cree. No es la verdad lo que está escrito en esas páginas que una vez fueron blancas e inocentes, porque, ya escritas, son balazos liricos con un serio propósito, al igual este escrito. El libro por sí sólo no transforma, no hace nada; puede más bien deformarse en las lenguas malintencionadas que, valiéndose del mensaje, se imponen a los seres humanos para ...