Digamos que son las dos de la tarde, o quizás sean las tres, da igual; el sol es inclemente como si fueran entre las dos o las tres de la tarde. No tengo reloj y la gente que pasa a mi lado está muy apurada como para detenerse a decirme la hora. Miro el sol y me digo, deben ser como las dos de la tarde, o quizás sean las tres, da lo mismo. Hoy salí temprano del empleo. Mi jefa llegó alegre porque le subieron el sueldo, me brindó el almuerzo y me dijo: Jairo, si quieres te vas, y yo, ni tonto pero un poco perezoso, salí de la oficina. Bajé al metro y me vine a esta avenida. Vengo todas las tardes de lunes a viernes, y al salir del metro me reciben siempre los mismos gritos: ¡agua, agua!, y los buhoneros salen corriendo. Baralt fue un tipo callado, bastante educado, de voz chillona como todos los Maracuchos. Se destacó como escritor, historiador, filólogo y periodista. Nació el 3 de julio de 1810, cuando germinó l...