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Cuánto pesa un río

Un poema en un pálido papel borracho   La tierra que pisas   Una mujer   La calle   Su nombre   El interior de las palabras   La casa que habitas   Sentarse dentro de nosotros   Cuánto pesa un río   Los que se fueron   El más liquido sueño   Un estornudo   Viajes al Himalaya   Toda una vida   Entenderla   Mi boca   Un sonido largo en el tiempo   Cuánto pesa un río   La muerte                   Nuestro olvido. Cuánto pesa un río (2006)

Sobre recomendar libros

           “recuerda que tras de cada libro hay un         ser humano que quiere decirte algo”         Cesar Pavese.    El mensaje de un libro es una puerta cerrada, uno decide abrirla: entrar o resistirse. Cada vez que se lee esa puerta va instituyéndose en tamaño, forma y sentido. Esa puerta a medida que es pensada, analizada y contextualizada va tomando sentido y nos expone en el mundo. Después de cada lectura uno puede amar u odiar al mundo; puede servirle al mundo o servirse de él. El libro es un objeto escrito por un sujeto que manifiesta su visión del mundo desde la trinchera que lo ve y cómo lo cree. No es la verdad lo que está escrito en esas páginas que una vez fueron blancas e inocentes, porque ya escritas, son balazos líricos con un serio propósito, al igual que este escrito. El libro por sí sólo no transforma, no hace nada, puede más bien deformarse en las lenguas malintencionadas que, valiéndos...

Biografía

Jairo Prieto Macías (Ocumare del Tuy, Venezuela, 1987) es editor, poeta y narrador. Cursó estudios de Comunicación Social y Literatura. Participó en diversos encuentros literarios en distintas regiones de Venezuela. Como facilitador, ha impartido talleres de creación literaria en las modalidades de cuento y poesía. Ha publicado los poemarios Cuánto pesa un río ( 2006); Primicia de huesos ( 2012); Inmolaciones ( 2020), siendo traducida al portugués y al francés e incluida en antologías latinoamericanas. Además, ha incursionado en el ámbito audiovisual, realizando guiones cinematográficos para cortometrajes de ficción y documentales.

La maldición de Malinche y el color carne

 En esta ciudad serpentea el río donde a diario se escurre un poco de nosotros. Un río que no le importa de dónde nace y a donde va. Un río que a veces se desborda y a todos nos hace correr, porque se nos olvida que esa mierda es nuestra. Un río que nos da asco pero que extrañamos. Esta ciudad puede ser otra, pero no queremos que sea otra, no queremos ser otros. La piel de esta ciudad huele a ron, mierda y panfleto. Su boca morbosa huele a nubes recién nacidas. Esta ciudad ama, maldice, pero no odia, el odio viene de otro lado. Esta ciudad decidió aceptar un nombre nuevo en 1567, decidió ser desquiciada para que sus sentimientos no se atrofiaran. Esta ciudad tolera a los que la desprecian a diario, y le ofrece sus montañas y buen clima. Los huesos de esta ciudad son melancolía viva. El mar y la montaña protegen a esta ciudad de los malos augurios. No hay quién pueda con esta ciudad. Esta ciudad sólo es entendida por ella misma. Esta ciudad está loca, y quien transita sus calles pie...

¿Acaso te importa si desaparezco?

Si alguna vez pudiera evaporar los abismos que me arropan, desenvolverme, entrar en ti leer tu idioma tus jeroglíficos purificarte en grandes llamaradas de humo, llevarte fuera de planos. Quizás moldee mi sombra mis pasos tu desnudez ¿acaso te importa si desaparezco? Algunas vez de pronto viva de pura gracia Diálogos de aire de espuma, me hospede en la memoria de las calles y no vuelva                    ¿acaso te importa si desaparezco? de Cuánto pesa un río, 2006

Latidos

Pertenecemos al seno del tiempo, al acoso de puertas cerradas. **** ¿De dónde huye el río y de quién se oculta? ¿Cuánto río significa lo grande o lo pequeño? *** Sin ti, he aprendido de lo solo y lo                          olvidado: que he estado solo y olvidado. *** ¿Dónde declinas, río exorbitante en los días mendigos, cuando tu corazón es derribado en el sexo de una mujer? *** Cuando te fuiste, sólo cuando te fuiste se hicieron inaccesibles las estrellas.                                                                                                              ...

Lucas Battaglini

Es preferible suicidarse tarde que nunca, sin arrepentimientos, más que temprano, o nunca suicidarse, mejor. Lo conocí una tarde mordisqueada por la rutina literaria en un taller de poesía que asistíamos los dos. Practicamos fielmente la amistad, compartimos la duda de vivir. Él hablaba de una mujer lejana y yo contemplaba las que nos pasaban por el frente. Jugamos a los borrachos junto con Edgar, Luis, Estrella, Acuarela, Andrés Llenamos noches y días de dudas. Crecimos en la resignación En el desmedido desenfado de vivir en una ciudad. Abandonamos el juicio en azoteas llenas de botellas de licor junto con Malena, Geison, Vanessa, Steven, Mariana, Karen, Goyo, Paola Ah, nuestra graduación como poetas. La noche se tupía a cada instante de bajo autoestima, en tu corazón florecía oculta bajo tu ropa negra.  Nos desinteresamos por vivir sin sufrir Caímos en las lágrimas, brotamos de los ocasos sin precipicios Que compartas la m...

Déjate sorprender

Sacrilegio desde este cuerpo, tuyo y mío donde la ausencia temible es la tuya No hay dudas aquí, sino miedo que hay que evitar entre nosotros Yo te quiero de aquí a dios Sombras narran nuestra consolación                               Déjate sorprender. de Primicia de huesos , 2012.

Esta alba abre los brazos…

Esta alba abre los brazos y se deshoja; desde su aldaba cae en mí, desnuda, y, oculta su antigua lobreguez de pasos dados; ha de permanecer presente aquí, en este corazón que se ha considerado                              a su hermosura.

Pasaporte

Mi estatura es de uno setenta y dos hilos descamisados No peso más de 63 kg en vacío inerte Sobre la transparencia del tiempo me deshielo en nostalgias, en el vibrar de la memoria sobre momentos brotados del vacío de los días. El cristal del silencio se rompe como efemérides olvidadas por el transcurrir del espacio perdido. Recónditos presagios se ahogan en las nostalgia; Acostarme descalzo sobre tus palabras indeformables como el alba sobre las mejillas del amor. ?dónde estás? Nuestro cambio de voz me acongoja y tú ríes amablemente. Saberme despierto en ti donde florecen las sombras. Casi no dejan lugar para dormir y comer las demandas del tiempo. Después de un rato acostado en el                             recuerdo de las calles                              u no se sienta a...